En galicia llueve mucho, eso es algo que sabemos todos, pero este año, y precisamente este mes, hemos batido todos los records. 30 de los 31 días del mes, ha llovido con fuerza, y en los tres últimos meses, no recuerdo ningun dia de sol.
Con esta perspectiva, el seco invierno que hemos tenido, las bajas temperaturas y las lluvias ha sucedido lo impensable, el bosque se ha llenado de todo tipo de setas que solo aparecen en otoño o raramente a principios de primavera.
La única pega, es que las hojas de los robles han creado un manto bastante tupido en el suelo, pero armado con un pequeño rastrillo, he cogido en apenas 2 horas unos cuantos kilos de Cantharellus Cibarius, mi seta favorita.
